Diócesis de Cuernavaca | HISTORIA
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HISTORIA

En diciembre de 1875, el Arzobispo de la Ciudad de México, Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos, se encontraba muy enfermo, por lo que decidió salir de la Capital para encontrar un mejor clima para su salud. El dueño de la Hacienda de Oacalco, Yautepec, don José María Flores, le facilitó una confortable residencia de campo llamada “Quinta Quitapesares”, a donde fue a vivir el Arzobispo.

En ese entonces las parroquias católicas del Estado de Morelos dependían de la jurisdicción y autoridad del Arzobispo Labastida, y con la finalidad de tener una mejor administración espiritual de ese territorio propuso desde Oacalco, a la Santa Sede, la formación del obispado de Cuernavaca. Pero este sueño no lo vería realizado, ya que murió el 4 de febrero de 1876, a las nueve de la noche, víctima de una terrible pulmonía.

Será hasta el 23 de junio de 1891, cuando el Papa León XIII emitió la bula Illud in primis, por medio de la cual decretó la creación de los obispados de Chihuahua, Saltillo, Tepic, Tehuantepec y Cuernavaca. Es al Arzobispo de Guadalajara, Don Pedro Loza y Pardavé, a quien se le encomienda la ejecución de la Bula, pero por su avanzada edad, subdelega dicha tarea al canónigo Joaquín Arcadio Pegaza, dándole todas las facultades necesarias para establecer el obispado de Cuernavaca. El 30 de octubre del mismo año, el canónigo Pegaza realizó una misa en Cuernavaca, en la parroquia de la Santísima Virgen María de la Asunción a los Cielos, sede del nuevo obispado y elevándola al rango de catedral. En dicha misa, se hizo la solemne declaración que erigía en diócesis episcopal el territorio de Morelos, y el mismo Arcadio Pegaza quedó a cargo de la administración de la nueva diócesis, en tanto se nombraba al que sería primer obispo.

Para 1893, las nuevas diócesis ya contaban con obispo,  excepto la de Cuernavaca. Esto se debió a que había sido elegido como tal el canónigo de la Colegiata de Santa María de Guadalupe (hoy Basílica de Guadalupe), don Fortino Hipólito Vera y Talonia, originario de Tequixquiac, Estado de México, quien era un acérrimo defensor de las apariciones de la Virgen de Guadalupe, lo que provocó un severo conflicto con los grupos “antiaparicionistas”, quienes se oponían a dicho nombramiento.

En 1867, don Hipólito Vera había sido designado cura de Teloloapan, donde fundó la Cofradía de San Vicente de Paul, la Sociedad Católica y varias escuelas. Al mismo tiempo administraba la Parroquia de Atlatlahucan debido a que se encontraba vacante. Hasta que en 1871 fue nombrado vicario foráneo de Amecameca y en 1890 ingresó a la Colegiata de Guadalupe. Dos distinguidos sacerdotes intervinieron directamente ante la Santa Sede para que Hipólito Vera pudiera ser obispo, don Antonio Plancarte Labastida y su sobrino Francisco Plancarte y Navarrete, quien llegaría a ser el segundo obispo de Cuernavaca.

Finalmente, el 3 de julio de 1894, la Santa Sede confirmó a Hipólito Vera como obispo de Cuernavaca, tenía 60 años de edad. El 29 de julio es consagrado y el 10 de agosto viaja a Cuernavaca, primero en ferrocarril, éste se encontraba en construcción y llegaba hasta la estación de La Cima, por lo que el resto del viaje tuvo que realizarlo en diligencia. Al llegar a la hacienda de Buena Vista fue recibido por el propietario de la misma, don Ramón Portillo y Gómez; posteriormente, es recibido con repique de campanas y grandes demostraciones de júbilo por los pobladores de Cuernavaca. De diferentes puntos del estado llegaron carretas con comestibles y presentes de todo género, enviados por los hacendados.   La población aguardaba con interés la primera misa, ante la majestuosa solemnidad que representaba tener un obispo. Esta se realizó el 15 de agosto.


Decreto del señor arzobispo de Guadalajara, doctor don Pedro Loza y Pardavé, donde notifica el  asunto de la erección del nuevo Obispado y subdelega para su ejecución al señor presbítero licenciado don Joaquín Arcadio Pagaza, canónigo de la catedral de México y después IV obispo de Veracruz.

EL DECRETO DE LA ERECCIÓN


“Pedro Loza, por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, arzobispo de Guadalajara y delegado por la misma Santa Sede para lo que a continuación se expresa:

“A Su Señoría el señor deán de la Iglesia Metropolitana y vicario capitular de la arquidiócesis de México, doctor don Próspero María Alarcón, y por su respetable conducto, al clero y fieles del Estado de Morelos.

 

“Os hacemos saber: Que la Santa Sede Apostólica, animada de la fervorosa caridad que le comunica el Espíritu Santo, conforme a las solemnes promesas de Nuestro Señor Jesucristo, ha procurado y procura sin descanso alguno la dilatación del reino de Dios sobre la Tierra. Por esta razón el actual vicario del mismo Jesucristo Nuestro Señor, vigilando a cada momento por los intereses de la Iglesia Santa, Esposa del Cordero Divino, ha puesto y pone en práctica cuantos medios son adecuados para hacer que dicha Iglesia sea cada día más fecunda en verdadera utilidad y espiritual aprovechamiento de sus hijos muy amados, los fieles cristianos. Esta nación ha recibido incontables, inequívocas pruebas de este ardiente celo de la Santa Sede Apostólica. Y un testimonio más de esa singular predilección, que reclama la eterna gratitud de sus buenos hijos, es la Bula expedida por nuestro santísimo padre el señor León XIII, el día trece de agosto del presente año, por la que establece una nueva jerarquía y circunscripción de diócesis ,en la República Mexicana, con el fin de que sea más eficaz la acción pastoral, más fácil la administración de las iglesias y más abundante el saludable pasto de la palabra divina y de los Santos Sacramentos en favor de todos los fieles.

 

“En esta Bula manda Su Santidad, entre otras cosas, la erección de una nueva diócesis, desmembrando al efecto del Arzobispado de México, todo el Estado Civil de Morelos, que tiene seis distritos y que comprende las parroquias de Cuernavaca, Cuautla Morelos, Yecapixtla, Yautepec, Tlaltizapán, Tlaquiltenango, Tlayacapan, Totolapan, Tlalnepantla Cuautenco, Atlatláhuacan, Oaxtepec, Jumiltepec, Achichipico, Tetela del Volcán, Jonacatepec, Tepalcingo, Atlacahualoya, Jantetelco, Zacualpan de Amilpas, Ocuituco, Xochitepec, Mazatepec, Jiutepec y Tepoztlán; y las vicarias fijas de Huitzilac, Jojutla, Tejalpan, Tetelpan, Tetecala, Miacatlán, Coatlán del Rio, Amacuzac, Puente de Ixtla y Ayala.


“La Sede Episcopal de dicha diócesis se fijará en la ciudad de Cuernavaca y se erigirá  iglesia catedral la de la Santísima Virgen María en su gloriosa Asunción al cielo, cuyo titulo deberá ser también el de la catedral. “Y habiéndose dignado Su Santidad encomendarnos en la mencionada Bula su cumplimiento y ejecución, dándonos para ello todas las facultades necesarias, aun la de subdelegar en persona constituida en dignidad, tan honrosa comisión, hemos tenido a bien, de acuerdo con el señor vicario capitular del arzobispo de México, nombrar nuestro subdelegado, en lo relativo a la erección de dicha diócesis de Cuernavaca al señor canónigo licenciado don Joaquín Arcadio Pagaza, quien a fin de verificarla lo más pronto posible e investido con todas las facultades que la Santa Sede se ha dignado delegarnos sobre el particular, se servirá pasar a la ciudad de Cuernavaca, y en la relacionada iglesia de la Asunción de María Santísima, leerá este nuestro decreto en el día que se fijare y en los términos y con la solemnidad conveniente.

“Por el cual decreto y una vez publicado, declaramos, a nombre de la Santa Sede, que la iglesia de Cuernavaca queda erigida en Obispado en la forma y términos antedichos, siendo sufragáneo del Arzobispado de México.

“Leído que sea el decreto, nuestro subdelegado extenderá y firmará a continuación de él, la razón o acta de su publicación, y lo pondrá en manos del señor vicario capitular de la Sagrada Mitra de México, para que S.S. se sirva disponer lo que convenga, respecto de la administración de esta nueva diócesis de Cuernavaca, ya administrándola S.S. personalmente, o por medio de un vicario que al efecto nombraré, hasta que su primer obispo tome posesión de ella.

 Y para fe y perpetua memoria de todo lo expuesto en este documento, así como para su inviolable observancia, lo firmamos con nuestra propia mano, lo sellamos con nuestro sello y mandamos que lo autorice con su firma nuestro prosecretario de Gobierno y lo anote en los registros de nuestra cancelaría.

“Es dado en Guadalajara a los dos días del mes de octubre del año del Señor de mil ochocientos noventa y uno.- Pedro, arzobispo de Guadalajara.- Rúbrica.


“Por mandato del ilustrísimo y reverendísimo señor arzobispo.- Miguel de la Peña, prosecretario.- Rúbrica.

 

L. S.
No. – 1441
Reg. al fol. 110 vta.
Libro corrte. de gob. No. 2

 

“Es copia que certificamos. Cuernavaca, treinta de octubre de mil ochocientos noventa y uno.”

 

Joaquin Arcadio Pagaza.

Doctor Leopoldo Ruiz,

Secretario.